jueves, 9 de febrero de 2017

viernes, 19 de junio de 2015

Es que

-Es que, mira, si me las gastas todas ya no tengo- dice una niña de tremendos ojos azules o verdes y una nariz muy respingona con una mirada profunda a diez centímetros de la cara de otra niña. Lo dice con la mirada de quien dice algo importante. Menos importante es que ambas llevan los patines puestos, que la niña de ojos verdes o azules lleva una bolsa de lacasitos y que habla perfectamente español y otro idioma que podría ser rumano.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Los mosquitos

Aquella noche en la Albufera dormimos en una tienda de campaña. Por la mañana verificaríamos lo que ya habíamos percibido por la noche, la habíamos plantado junto a un humedal. Al poco de instalarnos en los sacos de dormir descubrimos que el número de habitantes de la tienda era muy superior a lo previsto, docena y media de mosquitos compartían nuestro reducido espacio. A manotazos redujimos considerablemente la población pero este proceso nos acercó a las 4 de la mañana. Para paliar esta situación me fumé un porro. Pedro no fumaba desde que un día, fumado, se cayó en bloque de espalda, como solo pasaba en los tebeos. Entre manotazo y manotazo fui descubriendo cosas importantes tales como que no tenemos cinco sentidos sino seis; las razones físicas de la levitación; si James Joyce de habérsele ocurrido habría incluido en su Ulises sensaciones físicas de la imaginación y como podría haber hecho para transmitírselo a los lectores; como el pensamiento se divide en dos uno que explica y el otro que escucha; el mecanismo del proceso del almacenamiento de datos por la memoria; etc, etc Precisamente de esta última explicación poco puedo hablar porque fue la que me ayudo a superar la situación de desvelo. De las demás tampoco.

lunes, 23 de junio de 2014

La plantación?

En la casa de campo que posee mi familia en Extremadura y que prácticamente solo yo utilizo, paso los veranos en compañía de mi gato, único mamífero que se atreve a convivir conmigo. La casa es tan pequeña que no existe un cuarto de baño digno de tal nombre y el lavabo es tan estrecho que para afeitarme prefiero salir al bosque; saco un cable eléctrico por la ventana y coloco un espejo en el hueco de una de las muchas encinas que hay por detrás. Naturalmente los pelillos que salen de la máquina caen junto a la hojarasca y no tengo que barrer la casa ni lavar la mierda de lavabo. Este año he empezado las vacaciones casi dos meses antes por una reestructuración laboral que no viene al caso, con lo que su inicio rayaba la primavera, a pesar de ello la temperatura era excelente. Tras acondicionar la casa, tarea poco grata, quise descansar leyendo entre las encinas. Cual no sería mi sorpresa cuando descubrí que en el bosque había un sinfín de enanos minúsculos, barbudos y adamitas, vamos... en bolas. Al instante comprendí el origen de tan extraña colonia. Lo que no llegue a entender fue porque eran tan bajitos.

lunes, 10 de marzo de 2014

Ilusión

He recibido la fuerte sensación que la vida no tiene sentido, bueno, eso es algo bastante corriente, pero también que si en algún momento lo tiene, es una ilusión. Igual que esta sensación que he recibido,

miércoles, 13 de febrero de 2013

La no relación





Difícil es cuantificar y relatar una relación, cualquier relación, mucho más una no relación, la no relación no existe porque siempre es y se convierte en una relación aunque se manifieste en ausencia de palabras y todo se reduzca a miradas y expectativas o a miradas y no expectativas o incluso a no miradas y no expectativas.

Todo empieza en un colegio por la coincidencia a la espera de y en la salida de los niños, no todos los días porque hay días que unos salen a las cuatro y otros que salen a las cinco dependiendo de las actividades extraescolares y por tanto los que esperan no siempre coinciden en su espera en el tiempo, por supuesto sí en el sitio pero eso no cuenta porque se trata de la relación, por un lado, del padre de un niño de ocho años, un padre felizmente casado, por horarios siempre es él el que va a buscar al niño. En el otro lado de la relación no relación está la que es casi una niña de dieciséis años que va a buscar a su hermana seguramente adoptiva porque es oriental, de seis años y de una gran belleza, exótica para nosotros. Su hermana, la que va a buscarla, la de dieciséis años también es enormemente bella, su cuerpo todavía presenta aspectos de adolescencia. Todavía hay otra belleza en la familia, objetivamente la más guapa de las tres, la hermana mayor, ésta ya más madura y de unos diecinueve años. La belleza parece ser una constante de familia que afecta incluso a la hermana adoptiva, quizás no sea adoptiva sino de la segunda mujer o del segundo marido y del mismo padre o madre.

En cuanto a la relación es muy sencilla, se basa en miradas, miradas por parte del padre y nunca correspondidas por la hermana pero si percibidas aunque no lo demuestre. La mayor si parece enterarse más, sin embargo, básicamente las miradas no van dirigidas a ella.

Pasa un año o un curso, las cosas vuelven a retomarse con algunas diferencias, ahora sólo viene la mayor a buscar a la pequeña. El padre del niño, por otra parte a la hora de ir a trabajar, camino del autobús empieza a encontrarse a la mediana, todos los días en principio, a la misma hora, casi en el mismo sitio, así que el padre se afana para ser puntual. Al cabo de tres semanas, las veces que se cruzan empiezan a espaciarse. El padre observa como éstas van coincidiendo con las que se retrasa un poco y entonces deliberadamente comienza a retrasar su salida, si antes salía exactamente a las siete cuarenta ahora lo hace a las siete cuarenta y tres. Poco a poco nota que ella va retrasando un poco más la salida y se la encuentra, solo visualmente, al llegar a una bocacalle ella avanza hacia él, ahora solo puede mirarla con cierto descaro y no como por casualidad y el termino de cierto lo puedo decir porque puede simular como que mira a ver si viene un coche, cuando por esa calle raramente pasan coches. El padre comienza a sospechar que ella le tiene miedo aunque no lo demuestre salvo en el hecho de retrasar su salida quizá para no coincidir. De nuevo gira la relación, todavía la encuentra alguna rara vez aunque vuelva  a la hora de salida de las siete cuarenta. Ahora la relación es sin palabras, sin expectativas y sin miradas.

lunes, 9 de julio de 2012

Pájaro


Dentro de nuestra familia apareció un nuevo elemento, se llama principalmente Wi-Pi, aunque a  veces nos salga el nombre de Pío o el de Pájaro.



 Wi-Pi surgió en nuestras vidas como una casualidad, era un bebé pájaro supuéstamente caído del nido y segúramente alejado de su vertical con la consiguiente perdida de contacto con su madre y piaba reclamando comida.



Una amiga de mi hija lo recogió y como se iba al día siguiente nos lo asignó con instrucciones. -Tenéis que tenerlo en una caja con agujeros, darle de comer pan humedecido en agua y si hace falta darle de comer de vuestra boca al pico como haría la madre-, todo esto nos lo explicó con escenificaciones.



Dentro de nuestra familia, el principal cuidador sería Jaime mi hijo de diez años, eso fue a sugerencia mía un poco por lo que a él le gustan los animales un poco por quitarme el vivo de encima.



Desde el primer momento las instrucciones fueron desatendidas, la principal cuidadora fue mi hermana, el alimento fue papilla de cereales al agua con un pequeño intento intermedio de frutas pasadas por el turmix, todo el mundo puede adivinar que hay otro bebé en la casa, que compartía su rechazo a tan rico manjar, y por último, su habitáculo la casa tras rechazar de inmediato la caja, tuvimos buen cuidado, en general, de no pisarlo.



Básicamente Pájaro  trataba de no dejarse coger, se metía por los rincones más raros y  solo cuando tenía hambre se dirigía a nosotros piando y rebozado en telarañas.



Para que aprendiese a volar le íbamos colocando en el borde de muebles paulatinamente más altos y don Pío saltaba graciósamente, por decir algo, utilizando sus alas, de vez en cuando su vuelo se veía interrumpido por algún otro mueble que se le ponía en el camino con el consiguiente mamporrazo.



Cuando ya no quedaban muebles más altos trasladamos el campo de operaciones al bosque y le depositamos en la rama de un árbol, nosotros leíamos o hacíamos nuestras cosas mientras vigilábamos para que no escapase demasiado lejos, su vuelo dejaba mucho que desear y no parecía preparado para la independencia.



A veces se tiraba voleteando al suelo o a una rama muy cercana. No tardó demasiado en volar él solito a la rama de otro árbol a la distancia de  tres metros, bueno, no estaba mal, nos felicitamos de su hazaña, como si fuese mérito nuestro.



Inevitáblemente llegó el momento en que se fue volando a ramas a las que no teníamos acceso y al rato desapareció de nuestra vista. Con dudas nos alegramos de su independencia, ¿Qué haría para comer?. En todo caso nada podíamos hacer.



Seguimos nuestras rutinas, nos fuimos a la playa y a la vuelta nos pusimos a comer. A media comida Jaime oyó uno de los mil pájaros que pían a nuestro alrededor y se empeñó en que era Wi-Pi por su voz, escuchamos a Jaime con escepticismo, es más, nosotros en el fragor de la conversación ni habíamos oído piar a ningún pájaro, pero él se levantó de la mesa y miró por la ventana y efectívamente ahí estaba. No se dejaba coger pero si aceptó nuestros cereales, nada de cariños, al grano.



A partir de ese momento y dado que vuela un poco, aunque su preferencia era pasear, el pájaro se fue a vivir al bosque y cuando tenía hambre se presentaba piando y abriendo el pico para que lo llenásemos con comida. Le administrábamos ésta con un palo que le introducíamos en el pico. Comía como un pajarito así que cuando estaba saciado se iba.



Al principio de esta situación pretendió, subido en una rama alta, que le hiciésemos llegar la comida a las alturas como haría una buena madre, él no estaba dispuesto a ceder a tan justa reivindicación y nosotros lo estábamos poco a volar, así que se quedó sin comer. Cuando el hambre apretó un poco más suavizó su postura, bajó y comió y en su honor hay que decir que nunca nos lo echó en cara.



Parecía que habíamos llegado a una situación estable en la que yo me atreví a cerrar lo contado con un colorín colorado, este relato está acabado, pero ayer la situación dio un vuelco que me obligó a cambiar los verbos a pasado. Recibí una llamada cuando estábamos paseando por un pueblo precioso llamado Alcanada o Aucanada, según quién lo llame, pero me estoy yendo por las ramas cuando todo el mundo sabe que no soy yo el que tiene que ir por esas alturas. La llamada era de mi sobrina para comunicarme que tras la ingesta habitual, el pájaro había emprendido el vuelo cuando de repente cayó a tierra sin capacidad de volver a volar, ni a comer, ni a nada.



Para suavizar la noticia me dijo que en el último momento les había comunicado que estaba muy agradecido por las atenciones recibidas pero eso no debió ser verdad porque en la semana que ha estado con nosotros nunca nos agradeció lo más mínimo. D.E.P.